Conocer las reglas
del juego
Para luego decidir si jugar, o no
Las reglas del juego. Un tema al que muchas veces pasamos por alto a la hora de comenzar un emprendimiento.
Como ya hemos visto anteriormente, cuando decidimos empezar con un negocio propio, por lo general nos preocupamos por buscar un producto novedoso o un servicio que creemos que puede revolucionar el mercado, y por supuesto nos matamos pensando un nombre para nuestra nueva empresa que sea glamoroso y pegajoso… pero rara vez nos detenemos a pensar en qué es lo que necesitamos saber nosotras, como emprendedoras, para sacar adelante nuestro proyecto.
Por supuesto que hay diferentes niveles de emprendedoras, según el tipo de objetivo que estén persiguiendo. Si bien son las mismas reglas de juego para una mujer que busca convertirse en una verdadera empresaria y lograr ser financieramente independiente, a la que busca lanzarse con un pequeño emprendimiento que le sea redituable para cubrir gastos y darse algún gusto de vez en cuando, para el primer caso es clave las siga al pie de la letra. Sin embargo, independientemente del tipo de mujer que creas ser hoy por hoy, sea porque estás tratando de salir del paso y no creas que convertirte en una empresaria estrella sea algo para ti, el día de mañana puede ser que te liberes de lo que no te deja ver tu propio potencial y decidas apuntar más alto, ¡muchísimo más alto! Por eso siempre es bueno tener en cuenta las reglas que tocaremos en este entrenamiento.
Y si ya sabes que eres del primer tipo de mujer, que tiene bien en claro a dónde quiere llegar, entonces presta mucha atención, porque este es el principio del juego:
Regla 1: Saber vender
Ventas, un tema que para la mayoría es tabú. Por esto es que la primera regla trata este tema, porque si quieres ser emprendedora (y en este caso sin importar de que nivel) necesitas eliminar el bloqueo mental que se le produce a la mayoría de las personas cuando escuchan la palabra “ventas”.
No puedes ser emprendedora si no sabes vender.
Y para dejar de lado unos cuantos mitos, hay algunas cosas que necesitas saber sobre las ventas:
1. No se nace sabiendo vender, ni es una habilidad o un don de determinado tipo de personalidades. Es una destreza que se APRENDE y se refina con la PRÁCTICA.
2. Cada vez que intentas convencer a alguien de que tienes lo que busca, estás vendiendo. Por ejemplo, cuando alguien se postula para un trabajo, se está vendiendo a sí mismo; cuando un profesional atiende a una persona, está vendiendo su experiencia; cuando estás buscando accionistas o prestamistas para comenzar con un emprendimiento, estás vendiendo tu idea, tu proyecto. En cualquier ámbito de la vida, cuando quieres demostrarle a alguien que tú sabes de lo que estás hablando, estás vendiendo.
3. Hablar mucho y ser carismática no es ser buena vendedora. Al contrario de lo que la mayoría piensa, ser buena en ventas implica saber interpretar lo que el otro quiere, lo que está buscando, por ende, saber escuchar. Es ofrecer soluciones, no tratar de encajarle un producto más a la gente y terminar creándoles un problema más.
4. Las ventas se componen de un conjunto de pasos, es decir se la divide en diferentes partes. Aprender a dominar cada parte de la venta es esencial para llevar tu negocio al próximo nivel, y aunque tu objetivo sólo sea un pequeño emprendimiento, mínimamente necesitas conocer y aplicar las bases de las ventas.
5. Por último, existe una creencia generalizada de que vender es para personas que no tienen ningún tipo de capacitación y no les queda otra que salir a golpear puertas, y en el peor de los casos, que es para estafadores. Sin embargo, si hacemos una revisión de las mujeres y hombres más exitosos, y que lograron grandes empresas, todos sabían y saben vender.
Como este es un tema muy importante, amerita un espacio a parte. Para eso, tengo preparado varios entrenamientos sobre ventas, divididos en varios niveles. Te invito a que te descargues el entrenamiento ventas I y verás que las ventas son verdaderamente un arte, y que manejar esta destreza no sólo puede marcar una diferencia en tu proyecto personal, sino que también puede ayudarte a la comunicación con muchísimas personas.
Regla 2: Practica el juego
Jugar es una de las maneras más efectivas de aprendizaje, sin embargo lanzarse al mundo de los negocios a “jugar a ser emprendedora o inversionista” no parece ser un consejo muy sano… Ya que las cuentas a fin de mes, hay que pagarlas igual.
A lo que me refiero es a jugar literalmente. Juegos como el monopolio o el cashflow (de Robert y Kim Kiyosaki) son muy instructivos a la hora de aprender a manejar el dinero y lo mejor es, que si pierdes, son sólo billetes de juguete.
Esta regla puede parecerte algo rara, pero en la cotidianeidad el ser humano aprende muchísimas cosas jugando, y en materia de negocios no es una excepción. Y para que puedas ver bien a lo que me refiero, presta atención a la pirámide de aprendizaje de Edgar Dale.
El objetivo de este punto es que comiences, aunque sea jugando, a hacer tus primeras inversiones, a probar manejar el dinero de una manera diferente, y principalmente que comiences a pensar como emprendedora para luego salir al mercado verdadero con algo de training.
Por supuesto que por más tiempo que pases jugando, al salir al mundo real puede pasar que no te vaya tan bien como imaginaste que te iba a ir, pero esto no tiene que ser una traba ni algo que te haga desistir. Está bien equivocarse. Cometer errores nos hace ganar más experiencia y afina nuestras destrezas para encontrar nuevas y mejores oportunidades para emprender. Como dice el matrimonio Kiyosaki, como en la escuela nos enseñan que equivocarse es motivo de castigo, y nuestra mente graba este condicionamiento en lo más profundo de nuestro ser. Por eso en un principio nos cuesta tanto dar el primer paso en muchas cosas, pero por sobre todo en los negocios.
Ahora es momento de borrar esta información falsa de que “equivocarse está mal”. Lo que sí es un error es lanzarse a invertir sin tener capacitación, sin entrenarse y buscar información sobre lo que quieres hacer y sobre cómo puedes hacer que funcione; que aunque parezca mentira, esto último es justamente lo que hace la mayoría, y cuando las cosas terminan saliendo mal se conforman con pensar “esto de los negocios no es para mí” o echándole la culpa al socio, al gobierno o a la familia porque no los apoyó en el proyecto.
En conclusión, entrena jugando, capacítate, y luego sale a poner en práctica lo que has aprendido.
Regla 3: Forjar buenos hábitos y entrenar arduamente
Como ya mencioné en la regla anterior, y en varios otros entrenamientos, la capacitación es clave para alcanzar el éxito en lo que te propongas. Si no te entrenas, no sabes lo que estás haciendo. Salir a emprender sin capacitación puede dejarte en medio de una catástrofe económica.
Hay muchas personas que opinan que invertir es “riesgoso”, esto no es verdad. Invertir es riesgoso SI lo haces sin capacitación y sin información. Pero con el entrenamiento y las herramientas adecuadas, no tiene porqué ser riesgoso. Es más, es una experiencia agradable y liberadora. Cuando tienes un proyecto propio y lo llevas a cabo, sientes que nada ni nadie puede interponerse entre tú y tus sueños.
Regla 4: Opiniones vs hechos
En el momento en que decidas comenzar con tu primer emprendimiento y lo anuncies a tu círculo de conocidos, todos y sin excepciones, van a opinar algo. Algunos van a estar de acuerdo y otros no, la cantidad de personas que habrá en cada grupo va a depender directamente con el “grado de riesgo” que crean que vas a correr. Por ejemplo, si estás por invertir una indemnización y planeas no buscar otro trabajo en relación de dependencia y dedicarte full time a tu proyecto, es muy probable que la mayor parte de tu círculo trate de advertirte que “no es una buena idea”. Ni hablar si ya tienes un trabajo y piensas renunciar para dedicarte a algo propio porque no aguantas más la situación… La verdad es que tus seres queridos no intentan retenerte en donde estás porque no quieren que progreses, es todo lo contrario, lo hacen porque te quieren; y como te quieren mucho, siempre te van a recomendar la opción que ellos consideren más segura.
La realidad es que la mayoría de las personas piensan que un empleo en relación de dependencia y hacer carrera en una compañía es el plan más seguro. Por más infeliz que te puedas sentir en tu trabajo actual rara vez te van a recomendar que lo dejes si no tienes otro puesto asegurado en otra empresa. Mucha gente pasa por esta situación, y especialmente las mujeres, porque en nombre de sacrificarnos por los demás y pensar siempre primero en los otros antes que en nuestro propio bienestar aguantamos situaciones verdaderamente estresantes y desgastantes, y hasta en ocasiones renunciamos a nuestros sueños por ver cumplidos los de un ser querido o, peor aún por no decepcionarlo.
No se trata de ignorar a todo el mundo y salir a hacer lo que a nosotras nos gusta y anteponer siempre nuestras decisiones ante todo. Se trata de que si deseas llevar a cabo un proyecto propio, es PROPIO, por ende en última instancia la que decide cómo hacerlo y cuánto dedicarle, eres tú. Por otro lado, cuando piensas en emprender, te tomas la molestia de buscar algo información sobre el tema, haces números, hablas con gente… por lo tanto cuando alguien quiere opinar, ten en cuenta cuánto averiguó o sabe esa persona sobre el tema, después de todo tu esfuerzo también vale.
Por todo esto, la regla 4 trata sobre aprender a diferenciar el peso que tienen las opiniones sobre los hechos. Sobre todo porque cuando una sale a emprender, tiene suficientes miedos y expectativas como para además sumar la negatividad de otros…
Claro que también van a estar las personas que te apoyan incondicionalmente y también otras que, por más que no estén de acuerdo, confían en tu criterio y se mantienen a un lado para no volverse obstáculos.
No es que siempre vas a tener que luchar contra las opiniones de todo tu círculo de conocidos. Pero la verdad es que en general la gente no tiene la información correcta sobre el tema de emprender y, como todo lo desconocido, les produce rechazo. Esto sumado es que a todo el mundo le gusta opinar, no suele ser una buena combinación.
Lo que más valor tiene sobre cualquier opinión, es la información que acumulaste y las capacitaciones que recibiste sobre lo que trate tu proyecto y, por supuesto, si estás en contacto con gente que ya está emprendiendo, no hay mejor consejo que el que te pueda dar el que ya tiene la experiencia y que está en la cancha metido en el juego.
Estas son las 4 reglas básicas para los emprendedores, y son reglas de oro para las que quieren llegar lejos con su proyecto. Empieza de a poco, pero lo importante es que EMPIECES por algún lado. Y mantente dentro de estas reglas, los buenos hábitos siempre traen excelentes resultados!
Espero tus comentarios en el blog
Romina Larrondo
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